Fábulas


El águila que se creía la mejor

Volaba por los cielos una pequeña pajarilla muy alegre, cuando de pronto una ráfaga de viento la bambaleo, muy asustada se volteo. A unos cuantos metros el águila se paró, la pajarilla enojada a reclamarle fue y le dijo:
-Debes de tener cuidado que no eres el único que vuela por los cielos.
El águila muy creída le contestó:
-No es que el cielo sea mío, pero entre tú y yo sabemos que de las aves, soy la mejor, la más fuerte y la más rápida que existe.     
La pajarilla enojada, le cantó:
-Permítame usted mi amigo decirle que lo importante no es la fuerza sino la inteligencia.
El águila comenzó a reír y no le dio importancia. La pajarilla para demostrarle que eso era verdad lo retó a un concurso para ver quién volaba más rápido, el águila como estaba muy seguro de que ganaría aceptó. Y le pidió que estuviera presente para que ella diera legalidad a la carrera. 
Llegó el día del concurso, justo unos segundos antes de empezar la carrera la pajarilla le dijo:
-Sabes que eres un águila bonita, hermosa, fuerte, capaz de ganarle a todos.
En ese momento que suena el silbato para que la carrera comenzara. El águila se queda imaginando en lo que le había dicho la pajarilla, cuando este reaccionó se dio cuenta de que la pajarilla ya iba a llegar a la meta.
El águila por más que voló no la alcanzó, cuando el águila llegó a la meta la avecilla le dijo:
-Ahora vez como la inteligencia supera a la fuerza y a la rapidez.   

El águila muy molesta se fue del lugar, y jamás volvió a humillar a las demás aves. Por más grande y fuerte que uno sea, habrá alguien que sea más astuto e inteligente que tú.


Autores:
Jiménez Villafán Berenice
López Ramírez José Antonio
Pérez Sánchez Arely del Carmen



El búho que no era búho

Un día unos niños caminaban por el bosque, pues habían ido de excursión, cuando caminaban observaron en lo alto de un árbol a un búho muy apresurado, leía y leía muchos libros y no paraba de leer, anotaba en una libretita todos los datos interesantes de ellos, pero a los niños se les hizo muy extraño que el búho tuviera ese insólito y sorprendente comportamiento porque  ellos sabían que los búhos tienen el hábito de dormir durante el día y este búho era una increíble irregularidad, así que decidieron preguntarle el porqué de su apuro,  para lo cual el búho les contestó: -Me preparo para el concurso que ha organizado la señora pantera para mañana, pero ante esta contestación los niños seguían muy confundidos así que le preguntaron: -¿Pero usted es el animal más sabio del bosque? ¿Para qué estudiar?, a lo cual el búho les respondió: -No por conocer debo de dejar de aprender, y el seguir aprendiendo refuerza mis conocimientos. Los niños se quedaron atónitos por la respuesta que les dio el búho, al llegar a su campamento contaron su rara anécdota que durante toda su vida recordaron y pusieron en práctica.

Por: Martínez Carbajal Luis Alberto
Pozos Velázquez Iridian
Vélez Rosas Jesús



La unión hace la fuerza

Había una bandada de palomas que volaban en busca de alimentos dirigido por su reina. Un día, habían volado una distancia larga y estaban muy cansados. La reina las animó a volar un poco más. La paloma pequeña cogió velocidad y encontró un poco de arroz esparcido debajo de un árbol. Así que todas las palomas llegaron y comenzaron a comer. De repente, una red cayó sobre ellas y todas fueron atrapadas. Vieron un cazador llevando un arma enorme. Las palomas revoloteaban desesperadamente sus alas tratando de salir, pero fue en vano. La reina tuvo una idea. Aconsejó a todas las palomas que volaran juntas y llevarse la red con ellas. Dijo que había fuerza en la unidad.        Cada paloma cogió una porción de la red y juntos se pudieron levantar la red. El cazador miró con asombro. Él trató de seguirlas, pero estaban volando alto sobre colinas y valles. Volaron a una colina cerca de la ciudad de los templos, donde vivía un ratón que podría ayudarles. Era un fiel amigo del rey.               
Cuando el ratón oyó a las palomas acercarse, se escondió. La reina lo llamó suavemente y entonces el ratón estaba feliz de verlo. La reina explicó que habían sido capturados en una trampa y que necesitaba la ayuda del ratón para cortar la red con sus dientes y ponerlas en libertad. El ratón acordó que iba a librar a la reina primero. La reina insistió en que primero librara a sus súbditos y ella al final. El ratón entendió los sentimientos de la reina y cumplió con sus deseos. Empezó a cortar la red y una por una todas las palomas fueron liberadas incluida la reina. Todas agradecieron al ratón y se alejaron juntas, unidos en su fuerza.Cuando se trabaja junto, eres más fuerte.

Por:        José Andrés Cadena hernández
Gabriel Gómez Téllez 
Zepeda Ramírez Miguel Alejandro

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